Colectivo itinerante para la creación, difusión e investigación de la Expresión Cultural Interdinámica
La Paranoia
La ComunaOniricaParanoicaCritica, ha sido creada como un vaso comunicante, espacio intersticial y una invitación abierta, en la que las formas y contenidos de la expresión cultural, se manifiestan pro la diversidad de cosmovisiones. Esta, pues, definida como un Colectivo Itinerante, en el que continuamente habrá renovación y movimiento, bajo la propuesta de invitar a todos aquellos que deseén exponer y compartir su obra, centra su eje en la presencia dual, andrógina e irónica de dos sibaritas: amantes comprometidos no solamente con el acto de crear, sino de mostrar lo creado por los otros (los ajenos a nosotros), en una libre asociación de ideas, de personalidades y de propuestas...
Originalmente Historiadora del Arte, The Doll ha participado en un trio de performances y actualmente se encuentra trabajando un primer libro inédito de poesía. Por su parte, The Hatter es ingeniero industrial y un amante de los objetos y de lo que significa Arte y Función.
Hoy, The Doll abre un nuevo proyecto de blog hermano a nuestra Comuna, llamado: My Little Book of Nightmares. Este proyecto pretende continuar con su ensayo en la escritura tanto de poesía (como lo fue con el proyecto poético Flying Feathers), como de pequeños textos narrativos usualmente en inglés, que como ha hecho contumbre, recrean las imágenes de sus propios sueños.
Les invitamos a ser participes de la lectura de estas pequeñas narraciones que constatan para la autora, una especie de diario onírico donde constantemente se quiebra la idea del sueño como descanso.
El link a este espacio, lo encontrarán en nuestra barra lateral izquierda, en nuestra Carpeta de Itinerantes.
De nueva cuenta, la ComunaOníricaParanoicaCritica desea hacer publica una felicitación inmensa a una amiga que llegada desde hace algunos años desde las tierras que vieran germinar a José Martí, hoy tiene a bien compartirnos desde cerca, muy cerca, su narrativa. Somos ante todo afortunados...
Así pues, les envitamos a que este 3 de julio en los espacios de Casa Lamn, nos acerquemos a la primera novela editada en México de la autora Yamilet García Zamora, bajo el título de: Del otro lado de mi vida.
La cita es a las 19:00 hirs en Álvaro Obregón 99 entre Orizaba y Córdoba, Colonia Roma.
Existen aún en nuestro país pocas bandas musicales que se interesen por géneros que por decirlo de alguna manera, no recaen en los gustos generales del público mexicano. Desde los Festivales sesenteros en Avándaro, el rock en México ha supuesto un género que a través de figuras como Three Souls in my mind, después conocida como el TRI, Tinta Blanca y el Ritual inauguraban un estilo urbano endémico, que dejaba atrás al rockabilly que había plagado de covers de Paul Anka, el mercado musical de los años sesenta.
Sin embargo, el surgimiento de un movimiento netamente roquero en México que desecadenara hacia los años ochenta, la aparición de agrupaciones como Maná, Caifanes, Café Tacvba y La Maldita Vecindad, La Barranca o Santa Sabina no significaba que para otros géneros vinculados al eterno resplandor negro del blues, el territorio azteca no fuera hostil. Al contrario, puede decirse que con dificultad, los géneros del punk, el metal y el grunge rozaron el gusto del rock mexicano.
En el caso específico del metal: estilo que se cubre de muy diferentes tintes, complejidades sinfónicas y melódicas que no desmeritan en lo absoluto a los maestros del ars nova y el ars antiqua, la música culterana del Antiguo Régimen y sus tentativas de vanguardia hacia el siglo XIX con el Romanticismo, cabe decir que hasta la fecha, el metal ha sido un terreno muy poco explorado en nuestra tierra, pese a que algunas bandas de rock alternativo -aún el más popular en México- incorporen ciertos toques metálicos en sus canciones. Culturalmente, la falta de una tendencia musical del metal en México, podría deberse a factores económicos y sociales sumamente diversos; entre ellos algo muy importante es el dominio de la empresa del entretenimiento básicamente monopólica por parte de Televisa desde los años 50 y de alguna manera hoy dividida entre Tv Azteca y la anterior. Si se recuerdan los años ochenta en nuestro país con esos domingos nocturnos con Raul Velazco, dándoles pataditas de la suerte a cuanto grupo prefabricado se hacía, en esos años en lo particular podrían ser considerados como aquellos en los que verdaderamente se descubrió a la empresa musical como un negocio. Si la gran mayoría de la población estaba entonces comprando LP’s de Timbiriche, Flans, Pandora y Fresas con Crema ¿qué espacio quedaba para las culturas de choque? Obviamente, en horarios familiares y morales que se habían construido con el sueño Mexicano de Miguel Alemán y Azcárraga, ninguno.
Así pues aunque el camino es arduo y falta aún por recorrer y ya con diversos espacios de culturas alternativas, el metal poco a poco ha dio ganando terreno al menos en ciertos ámbitos que le colocan frente a frente con grandes agrupaciones internacionales de calidad indiscutible. Por ejemplo dentro del género de Rock Gótico, bandas como Anabantha han traído a territorio mexicano la combinación mágica de las voces guturales con delicados brotes operísticos en letras lánguidas y oscuras; dentro del rock progresivo, existe un ejemplo extraordinario en Ágora, agrupación que brinda la posibilidad al escucha, de crearse ambientes diversos con cada una de sus canciones de palabras que remueven…
Sin embargo, quizá algo de lo más novedoso dentro del ámbito del la escena del metal mexicano y apenas en el inicio de lo que esperamos sea una carrera llena de éxitos, aparece la primera banda de metal vikingo: IMPERIUM. Esta banda, maravillosa no solamente por el talento que desbordan sus músicos, sino también por lo jóvenes que son, trata en sus canciones temas épicos de batalla, que sin dejar su base en el black y folk metal, continúa recordando los inicios y las temáticas paganas de la banda pionera, Bathory. El cuarteto de IMPERIUM, así pues, conformado por Bejamín Arzate (batería), Vernon Eden (voz/guitarra), Jorge Salomé (Voz/Guturales/Bajo), Gonzalo Oaxaca (guitarra), ya con un demo grabado en estudio y con planes de realizar un EP para este año, tendrá este próximo fin de semana la oportunidad de abrir el concierto de una de las bandas más prolíficas del metal vikingo: Amon Amarth, en el espacio underground del Circo Volador.
Esperamos para nuestros lectores, sea esta una invitación abierta a seguirle la pista a estos músicos locos y amigos nuestros que seguramente seguirán dando a nuestros oídos, material para analizar y para aquellos que gusten de las prácticas colectivas clásicas del ritual del metal, para headbangear y armar el slam en cuanta ocasión se presente.
En estos días en que la paranoia se ha vuelto no nada más para nosotros, sino para todos, un leit motiv en nuestras vidas, nos gustaría compartir con ustedes un poco de lo que se ha hecho en las vías de la expresión, la caricatura periodística y la publicidad, al rededor de esta influenzaporcina/influenzahumana/influenza politica/influenzaparanoica que nos ha tenido a todos medioenclaustrados/medioasustados/medioinformados y al fin y al cabo...medioaburridos.
Las expresiones culturales, o bien, si se desease llamarles artes, –así definidas por el filósofo Earnts Cassiere en su obra “Las ciencias de la cultura”- y la política, siempre han tenido un vínculo innegable. Pese a que haya a quienes el arte les parezca siempre un punto de choque y crítica constante hacia lo que podría llamarse: oficialismo, es decir, la visión cultural que impone cada sistema político, lo cierto es que las diversas expresiones culturales como la música, la pintura, la danza, la escultura, la fotografía y la cinematografía, por mencionar algunas, han trabajado ambiguamente entre el apoyo y la oposición al sistema oficial, pues éstas también fungen como un medio publicitario de importancia en la sociedad.
Podríamos sin duda dar varios ejemplos al respecto, en los que las artes buscan mediante su propuesta estética y conceptual, imponer un cierto ideal social. Podría por ejemplo mencionarse la pintura Neoclásica del siglo XIX, que bajo las manos de autores como Jaques Louis David, buscó promulgar los valores republicanos franceses, en una etapa de transición importante entre la “monarquía” y la “república” Podría también, porqué no, traerse el caso del Muralismo como un panfleto de los ideales posrevolucionarios, que intentaban concienciar a las masas populares de su presencia en la vida política de México, o bien hacer referencia al mismo punto con la imágenes escultóricas del Realismo socialista que cubriera a Alemania Nazi, que hacían ver al individuo alemán como fuerte y aguerrido ante la defensa del sueño de un nuevo imperio.
Sin embargo, y aunque a las expresiones plásticas no pueda desprendérseles de este vínculo en mayor o menor medida con su contexto político –recordemos el Gernika de Picasso- , quizá la entre las que se hallan más cercanas a este ambiente –sin restarles importancia a otras- se encuentra la caricatura periodística; la que, por su contexto, inmerso en lo que puede considerarse uno de los medios de comunicación más antiguos, hace con mayor constancia referencia a las problemáticas sociales, sin necesidad de que deba acudirse a un espacio museístico para apreciarle.
Sin bien al tratarse de una expresión popular, su alcance social llega en muchas ocasiones a ser mucho más poderoso que el de una obra, a la que al enclaustrársele en un espacio ajeno, se le considerada como “gran arte”, la caricatura periodística con el tiempo y desde que la imprenta comenzara a tener auge en Europa alrededor del siglo XVII y alrededor del siglo XVIII en América del Norte, ha tenido ciertos cambios de modalidad. Su primera forma impresa de manera solitaria en calidad de sellos serían a través de las llamadas aucas o aleluyas del siglo XIX. Posteriormente y ya hacia las primeras décadas del siglo XX sería conocida la serie de viñetas –conocida como comic strip-, que finalmente su versión de comic, novela gráfica y caricatura animada. Si se recuerda que en uno de nuestros artículos anteriores se hizo mención de la figura de Betty Boop, como una metáfora de la emancipación de la mujer de los años veinte, el día de hoy, deseamos poner a su disposición dos pequeño cortometrajes que hace colación a este tema. Uno de ellos Der Fuehrer’s Face, caricatura del Pato Donald enfrentándose al fuerte sistema militar nazi y el otro: The making of the nazi, una historia que relata el control del gobierno alemán sobre la infancia.
Si quizá para algunos las caricaturas sean meras ficciones para niños sin ningún sentido, debe hacerse hincapié en la idea de que una caricatura se encuentra muy lejos de la tontería o más aún de la inocencia. Al contrario, debe pensarse que así como los cuentos de los hermanos Grimm constataron una forma de moralidad impositiva, a través de la creación de una definición metafórica alrededor de los roles femenino y masculino desde la infancia, no siempre llena de finales felices, la figura de Walt Disney, fue para las primeras décadas del siglo XX, lo que los Grimm para los siglos XVIII y XIX: un gran compendio de los valores sociales de la americanidad.
Desde ese punto de vista, en que la caricatura se transforma en una reconfiguración de lo que también pudieron ser en su momento las Fábulas de Esopo, resulta muy interesante observar como en el ejemplo que desee tomarse, se encuentran inscritos de manera a veces diluida, mensajes muy claros de lo que se esperaba del infante y así de la sociedad en general. No cabe duda, que Disney ha formado parte muy importante de la infancia de muchos de nosotros, creándonos no solamente una ilusión de un mundo mágico, sino también imprimiendo en nosotros roles sociales importantes alrededor de la mujer que espera al príncipe azul: abnegada Cenicienta, y la ficción del amor interminable en la figura del valiente y “siempre bien parecido” Prince Charming.
En el caso entonces de Der Fuehrer’s Face la cuestión no es distinta. Si bien no se busca crear un rol, en específico masculino o femenino, el Pato Donald refleja según la visión norteamericana, los abusos sufridos por aquellos a quienes Hitler llegaba a reclutar entre sus filas. Refleja de una manera graciosa con uno de los personajes más emblemáticos de los estudios de Disney por su constante mal humor, la severa manipulación ejercida por el sistema nazi sobre la sociedad alemana.
Tomando en cuenta que durante los años cuarenta, Walt Disney fue un propagador fuerte de publicidad antinazi en el sector infantil, también puede pensarse que Der Fürers Face o la caricatura The making of the Nazi, serían parte de otro tipo de manipulación en la que debía no sólo se debía infundir a los niños un temor, hacia el nazismo, sino un odio muy profundo disfrazado de travesura, de humor y de burla.
Sin embargo, no sólamente las caricaturas de Disney, formaron parte de este importante bombardeo ideológico infantil anti-nazi, a la par aunque sin una veta moral tan exacervada algunos de los episodios de la Warner Bros. con sus clásicos personajes, Bugs Bunny y rel Pato Lucas, encabezaron a la par de los personajes de Disney de manera políticamente incorrecta parte de la campaña pro yankey durante la Segunda Guerra Mundial. Entre estos episodios, se encuentran Tokio Jokio, donde se hace una referencia a lo sumo despectiva sobre los japoneses durante este tiempo y Herr meets Hare: episodio donde en conejo de la suerte, se enfrenta a un muy robusto alemán nazi e incluso imita a la figura del Feuhrer.
Pese a que haya puristas a quienes les moleste, las relaciones entre arte y publicidad, han sido desde siempre, absolutamente cercanas por no dercir ya intrínsecas. Si bien la pintura clásica social o religiosa de lo que históricamente se conoce como Antiguo Régimen (hasta antes de la Revolución Francesa), tuvo como punto primordial enaltecer los valores sociales y morales de su tiempo, por decirlo de alguna manera, a través del Art Nouveau del siglo XIX, con Tolusse Lautrec como en maestro del afiche, la joyería Tiffany's y posteriormente con la creación de arte objeto y los ready-made de la Vanguardía del siglo XX, estas relaciones se hicieron mucho más claras hasta desembocar de manera apoteótica en el Arte Pop de los años 50 norteamericanos.
Aunque exista un referencia temporal muy específica alrededor de la creación del Arte Pop y su cultura dentro de los Años Maravillosos gabachos, que intensificaron la homogenización económica e ideológica de su sociedad, cada época en cada espacio y tiempo, ha creado su propio concepto de lo "pop"; es decir del concepto no solamente de lo "popular" sino de aquellos íconos, de cierta manera mitológicos, que impactan el inconciente colectivo de las sociedades y con ello del deber ser social de cada individuo.
El día de ayer, Hatter y yo, cargando con familia, ropa fresca y ganas de caminar, tuvimos la oportunidad de visitar, con el desarrollo del XXV Festival den Centro Histórico, la exposición sobre la fotografia de David La Chapelle, que se encuentra en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.
El jóven autor de 45 años de edad, considerado no sólamente como un seguidor innegable de la tendencia plástica del pop, sino como el Andy Warhol de nuestros tiempos, ha sido también para quien guste de la cerveza Dos XX Lager, de la Cervería Cuahutemoc, el creador de la nueva publicidad de la bebida, que hace ahora clara reminicencia a los calendarios que se elaboraron en nuestro país de 1930 a 1960.
Sin decir mucho sobre el autor, pues vale bien la pena hacer una aproximación a su obra a través de la museografía del recinto, dejamos a ustedes, no precisamente un documental serio sobre La Chapelle. Sino una entrevista hecha por el programa norteamericano Star, que demuestra el carácter irreverente del fotógrafo.
Con ganas de hacer extensiva la invitación a ser testigos de las monumentales fotografías de La Chapelle, dejamos a servicio de ustedes dicha entrevista y una presentación con algunas de sus fotografías, con la intención de tentarlos para verlas en vivo.
Así mismo, al final de nuestra página podrán ustedes dirigirse directamente a la página del Festival del Centro Histórico, para checar los eventos de días próximos.
Ciertamente, para la condición femenina, el que hoy en día el que exista "El día Internacional de la mujer" se vislumbra como un logro de unidad de género. Sin embargo, si bien la lucha por obtener ciertos derechos de equidad frente a la dominación del género masculino, sobre las áreas económicas, políticas e intelectuales al menos en occidente, se continua dando en ciertos espacios del mundo, lo cierto, es que dentro de los inicios del siglo XX, existieron ejemplos vívidos de emancipación, que hoy con constancia son a lo mucho un vago recuerdo, o en algunos casos un punto de marketing exitoso en productos de diversos tipos.
Sin hacer pues gran alarde de este día, que bien podría valer lo mismo que el "Día del Taco", nos gustaría recordar a una de las primeras y quizá la más algida feminista animada en la historia del siglo XX: Betty Boop.
Esa Betty que a su vez, enaltecía y críticaba el ideal de la belleza lánguida y dramática Marlene Dietrich o Greta Garbo en el recién inaugurado Hollywood, de las décadas delos 20 y 30.
En este corto, realizado en 1933 y dedicado a la figura de Blanca Nieves, cuatro años antes de que Walt Disney sacara su propia producción con un corte mucho más moralista, sin lograr una trama lineal, contiene escenas de una inmensa creatividad animada, constituyendo una visión francamente surreal sobre el sufrido personaje clásico, anadiéndo a él toques de aquella música de las grandes bandas, a la voz de Cab Calloway (uno de los interpretes más importantes de la época, junto con Dizzy Gillespie y Leon "Chu" Berry), como el payaso Koko.